“Hacemos canciones y bancamos las luchas que nos identifican”

bife

Diego e Ivanna se criaron en mundos paralelos, pero ambos retienen recuerdos que emiten algunos ruidos molestos. Un día -muchos años después de la infancia- estaban cantando tangos en un centro cultural porteño, un poco a los gritos quizá, y los echaron. Al poco tiempo decidieron conformar este dúo dinámico con nombre corto, ambiguo, polisémico, autóctono, algo violento, indecoroso e incómodo: BIFE. “Creo que nos encontramos ahí, en lo grasa. En amar y odiar a Calamaro juntxs. En las preguntas que teníamos sobre el deseo y el amor cuando nos conocimos y en las ganas de cantar canciones que nos representaran”. Eso hacen: cantan canciones, entre otros artivismos. Desafían normas, temen el machismo pero te lo paran de pecho. Este viernes 7 de abril se presentan en el Xirgú con un show bailable y poliamoroso, yo que vos no me lo pierdo, no todos los días se puede salir a bailar y luchar contra el patriarcado al mismo tiempo.

¿Cómo fue su infancia?
Javiera Diego Fantin: Crecí un poco en Floresta y otro poco en Villa Luro. La infancia fue hace mucho y no tengo un recuerdo muy feliz. Es como si me la hubieran contado, como si hubiera visto una peli medio mala de eso. En todo caso yo siento que mi vida se fue poniendo buena después, digamos siempre mejor. Creo que voy a morir feliz.

Ivanna Colonna Olsen: Mi infancia fue confusa, nunca me sentí mucho de ninguna parte. Me crié en un country judío, en un pueblo católico y milico al borde de Campo de Mayo, pero fui a un colegio inglés y protestante. Crecí entre Bella vista, San Miguel y Hurlingham. Mi viejo es tano y mi mamá argentina con ascendencia dinamarquesa, tengo una hermana 10 años mayor que yo, pero yo soy adoptada así que todos estos datos como que dicen mucho de mí y a la vez no dicen nada. O eso pienso, todavía lo estoy intentando resolver.

¿Cuándo le dijeron la música en lo mío?
JD: Nunca. Me gusta muchísimo la música, me parece una fisura en la realidad por donde se filtra otra cosa. Considero un privilegio enorme poder estar ocupándome de lleno a una actividad tan mágica e imposible.

I: Hay grabaciones mías cantando desde los tres años. Decidí dedicarme de lleno a la música cuando me decepcionó bastante la realidad. En realidad, cuando caí en la cuenta de lo injusto que era el mundo y empecé a percibir mis privilegios, me animé a actuar en teatro y en pelis, a publicar un libro de poemas, antes de eso estaba muy inmersx en un mundo más bien exitista y bastante facho del que me sentía parte y quería dejar de abonar.

¿Cuales son tus referentes musicales?
I: Me gusta escuchar de todo. Tuve mil épocas de mini fanatismos. De escuchar el mismo disco hasta el hartazgo. De Portishead a Shakira de Babasónicos a Miss Bolivia. Hoy por hoy escucho mucha música que sea posible ir a ver en vivo. Me gustan mucho Los Espíritus, Ezequiel Borra, Lu Mocchi, Loli Molina, Agus Paz, soy bastante fan de toda la gente con la que laburo y me conmueven músicas muy disímiles.

JD: Básicamente J. S. Bach e Iv Colonna. También amo a Gardel.

Si tuvieras que elegir la última canción de tus días cual sería?
I: Chipi chipi de Charly garcía, versión del MTV unplugged.

JD: ¿Morir escuchando un tema? Porfi que sean dos: la Große Fuge B-Dur Op. 133 de Beethoven y después Come on, come over de Jaco Pastorius.

¿Qué es el feminismo?
JD: Entiendo por feminismo las sensibilidades e ideas que tienen como denominador común el reconocimiento de un sistema de opresión machista. Este sistema usualmente llamado Patriarcado es también lo que desde otro punto de vista se conoce como Capitalismo, o Imperio. Lo interesante del enfoque feminista, lo que lo vuelve imprescindible, es que al detectar el sistema en sus expresiones de género lo vuelve reconocible en la micropolítica cotidiana, en las mínimas expresiones del poder donde la actividad subjetiva puede tener injerencia. Esto convierte a la teoría en un arma de transformación efectiva, a diferencia de otras teorías que quizás dejan las soluciones en manos de posibles revoluciones masivas, que incluso cargan con el defecto de reproducir a su vez en lo real algunas de las peores oscuridades del sistema que pretenden abolir.

En este sentido el feminismo aporta herramientas para intervenir la realidad desde una nueva perspectiva -en lo social, en lo político, en lo afectivo- pero sobre todo y fundamentalmente nos permite trabajar para extirpar de la propia mente la internalización del sistema de opresión, esa que nos convierte en voluntarios a favor del sistema, incluso contra nuestra voluntad.

I: Creo que desde que te hace click la cabeza y te empezás a considerar feminista es todo un largo camino de deconstrucción que nunca termina y que todos los días cuesta porque justamente todavía está fuera de la norma. Todavía importa más la propiedad privada grafitteada que una muerta cada 18hs por femicidio o una muerte cada 3 días por abortos clandestinos. Hasta que no sea urgencia de todos y todas que esto se termine vamos a seguir siendo unxs pocxs locxs pensando en estas cosas, si, podemos intentar “evangelizar”, pero hay días que no tenemos ganas de enseñar pacientemente a lxs que no han llegado a esta reflexión aún, es bastante cuesta arriba. En eso lo considero una “lucha” re zarpada.

¿Creés que puede terminar el patriarcado?
I: Creo que el futuro es feminista. El centro mismo del patriarcado que hay que desmantelar es el Amor romántico. Parte importante de todo el veneno cultural que consumimos y algo que es todavía tabú decir es que el amor es una cagada. Justifica todo tipo de atrocidades. Es el discurso que te hace sentir incompleta, insegura, en falta. Te debilita las emociones, la autoestima, te hace bancar violencia, abusos, te creés por mucho tiempo que eso “debería ser así”. Hay que reformular las potencias y los vínculos, hay que animarse a decir “no me ames, tratame bien”. Si llegamos hasta ahí todes quizá lo logremos. No creo que suceda muy pronto igual.

JD: Son procesos muy largos. Antes bien corresponde diagramar una resistencia que encauce nuestra incomodidad y nos dé puestos de combate reales ante la opresión de la norma hegemónica. Y me refiero a todos los aspectos de la vida. Vivir a favor del sistema es vergonzoso y una desgracia asegurada. Construirnos un hábitat alternativo, unos ideales y unos quehaceres nuevos, con horizontes más despejados, habitar libre y felizmente la disidencia es una tarea linda de emprender. Si cambian las eras, bienvenidos sean los cambios. Veremos en ese siglo qué violencias plantea la norma vigente. Y nos organizaremos para darles batalla.

bife1Uds discuten mucho la binaridad de los géneros ¿como les toca particularmente el tema?
JD: Dos es demasiado poco. Dos es un insulto a la percepción más básica de la realidad. La violencia de los roles obligatorios a los que se somete una cuerpa por aceptar la binaridad de género es indescriptible y abarca muchísimas esferas, desde las más profundas de la psicología a las más concretas de los vínculos y el trabajo.

En ese camino, nosotrxs intentamos en todo lo que podemos escapar de esos mandatos y elaborar estrategias para deconstruir la percepción binaria de las identidades de género. Vinculándonos con diversidad de personas, experimentando en nuestros propios cuerpos, expandiendo nuestros espacios de goce, aportando intuiciones a la reflexión dentro de lo posible. Así procuramos combatir este aspecto del sistema que es el binarismo de género.

I: Hacemos canciones, nos desmarcamos constantemente y bancamos las luchas que nos identifican. Nos conocimos y ningunx de lxs dos estaba cómodx con los roles de géneros, ni las reglas implícitas de la monogamia. Construímos desde ahí. No sé si lo logramos, pero exponemos las propias dudas y las teorías que se nos ocurren en el camino. Somos grandes amigues.

¿Ténes algún sueño?
JD: Sí, quisiera que mis dedos se conviertan sobre el piano en traductores de lo que mi fantasía musical les dicte.

I: Que el aborto sea legal. Aunque más que un sueño es una lucha. Que liberen a Higui, que no haya más feminicidios ni crímenes de odio a todas las disidencias.

¿Y alguna pesadilla?
I: El mundo es una gran pesadilla para todo lo que no sea un varón-blanco-hétero-cis-patriarcal. No necesito fantasear con nada peor.

JD: Es una pesadilla dentro de una pesadilla, y es que se siga confirmando mi temor al recrudecimiento e intensificación del terrorismo de Estado.

¿Qué significa Matria?
JD: Matria sería ese lugar de pertenencia natural, liberado del reticulado hegemónico de una cultura que establece sus valores en un orden patriarcal, macho, con un Padre como causa eficiente. Matria como concepto parece remitir a esa fuerza común en la que podríamos apoyarnos para sobreponernos a la violencia de un sistema cuya decadencia pesa sobre la humanidad entera como una amenaza letal.

I: Me confunde un poco. Me suena a algo de lo natural y la naturaleza en oposición a la Patria. Entiendo lo anti-patriarcal, pero personalmente las explicaciones “naturales” de las cosas no me satisfacen demasiado. Quizá por mi historia personal. Googleo y encuentro esto que me cae simpático: “ Julia Kristeva identifica este término con «otro espacio» que no tiene que ver con la tierra de nacimiento, ni con la legitimación de cualquier Estado, sino con un lugar interior en el que crear un «cuarto propio».” Genial, me quedo con esto. Me gusta pensar en “otras maneras” de hacer las cosas.

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