“Larreta se sentó a negociar con la mafia de Once”

Desde que asumió en la Ciudad el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, prohibió por completo la venta ambulante y aproximadamente 6800 familias que vivían de la actividad quedaron en la calle por la imposibilidad de trabajar. Por esta razón, desde el inicio del conflicto en Once levantaron un acampe a modo de protesta en la Plaza Miserere que la Policía de la Ciudad desalojó ayer por la fuerza.

Según afirman los manteros, la Ciudad movilizó a la una de la madrugada a 200 policías e inspectores de Espacio Público para dos manteros y sus dos hijos que estaban haciendo la guardia para cuidar sus pertenencias de posibles robos. Lo que no tenían en cuenta es que los mismos funcionarios públicos iban a secuestrarlas incluyendo el escaso dinero que tenían encima.

Desde los medios de comunicación se habla de reubicaciones y soluciones, pero la realidad concreta es que miles de trabajadores están en una situación alarmante. Denuncian el acomodo de punteros políticos en el curso de capacitación de CAME, cuentan la trama de corrupción policial y de funcionarios de Espacio Público que pedían coimas a cambio de dejarlos trabajar y aseguran que Larreta y el titular de la CAME, Osvaldo Cornide, garantizan de este modo una mayor rentabilidad para sus empresas sustentadas en los talleres de trabajo esclavo que aparecieron en la Ciudad bajo la gestión del presidente Mauricio Macri cuando era jefe de Gobierno.

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En la Plaza Miserere hablé con Omar Guarez, titular de Vendedores Libres, una agrupación que defiende la vente ambulante.

¿Por qué el gobierno porteño quiere eliminar la venta ambulante?
Omar: Todo lo que vos ves en la Ciudad de Buenos Aires, cualquier negocio, desde el más chico hasta el más grande, el 100% de la mercadería que se vende son de talleres esclavos, toda la mercadería. El gran negocio del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fue la creación de los talleres clandestinos que se dieron bajo el gobierno de Mauricio Macri. Los financiadores de los talleres clandestinos es la misma Cámara de Comercio. El gran negocio fue para la Cámara de Comercio bajar los costos laborales explotando a la gente, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hacer la vista gorda y generar ese negocio por la falta de control.

El mantero no compra en los talleres clandestinos, el mantero compra en los mayoristas establecidos del Once. Entonces eso hace que el negocio que se ideó entre la Cámara de Comercio y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con los manteros corriera peligro.

¿Qué le contestarías a Larreta que dijo que los que no entraron en el censo son una mafia?
Omar: Él se sentó a negociar con la mafia de Once, él se sentó a negociar con los punteros históricos del Once. Él eligió a los trabajadores. Entonces, mientras el fiscal Cevasco mueve a toda la justicia hablando de las mafias organizadas, mientras el fiscal Cevasco cuando hace investigaciones utiliza la justicia para meterse en los domicilios privados de nuestros compañeros, no persigue a los que eran recaudadores de la calle, no persigue a los funcionarios policiales que se enriquecieron este año, no persigue a los funcionarios de Espacio Público que hoy es el principal recaudador de la calle y encima de no perseguirlos se sienta a negociar con la mafia organizada. Entonces para nosotros Larreta es un personaje a esta altura que los trabajadores no le creen, que ha causado un gran daño a nuestro sector y que obviamente esto a lo que va a llevar es que los mismos funcionarios policiales o de Espacio Público ante una situación de dificultad para trabajar, la corrupción va a seguir existiendo, la va a potenciar. Sabemos que los valores que muchos compañeros tienen que pagar lamentablemente con el tema de la represión se han quintuplicado.

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También charlé con cuatro manteras que contaron la situación que están atravesando.

¿Están trabajando?
Sofía: Dejé de vender y estoy en la calle ahora, en una situación crítica, estamos sin nada porque no nos dejan vender. Yo trabajaba con mi hija y al quedarme yo sin trabajo se quedó mi hija también sin trabajo.

Sisi: No tenemos laburo, no tenemos nada. Yo vivo en una casa alquilada que tengo que pagar 3.500 pesos y ahora me las rebusco como sea, como sean me las rebusco, cocinando, vendiendo cualquier cosita, papitas rellenas, cualquier cosa.

Guillermina: No, no puedo trabajar, ¿dónde voy a vender? Ayer me puse a vender gaseosa pero las compañeras se molestan porque vendo gaseosa, porque esto, porque ellas están primero, entonces dejé.

Graciela: Dejamos de trabajar para ir a los cursos. Y acá vengo siempre con mis compañeros para solidarizarse porque algunos no están de acuerdo o no llegaron al cupo completo para anotarse para seguir los cursos. Porque al momento de anotarse se anotó cualquiera, cualquiera que no era mantero se anotó y bueno así muchos quedaron afuera también.

¿Están haciendo el curso de capacitación?
Sofía: Me anoté en el curso, sí me anoté, pero todavía no nos pagan. A mí todavía no me pagaron. Es más para tipos de marketing y esas cosas. Nosotros somos vendedores ambulantes pero bueno es más de la nada. En realidad yo creo que ese curso es para tenernos entretenidos, tenernos ahí entretenidos y que no podamos hacer nada.

Guillermina: Yo me he inscrito, no sale mi nombre. Me mandaron a Florida 1515 de ahí me mandaron acá. Perdonando la palabra, como una pelotuda me tienen. Ahora me mandaron acá a Sarmiento, hay un tipo que atiende, es un argentino, se llama Jorge. Él es el que tiene, te trata mal y dice: no están inscribiendo. Como su mujer es peruana bueno, a todos los paisanos de su mujer los acomoda, todo bien. Pero a los demás no. No es así tampoco.

Graciela: Estamos haciendo el curso pero algunos de los compañeros no están conformes con esto porque no nos dan una solución concreta. Lo único que el gobierno de la Ciudad nos dio y CAME los cursos y están pagando 6 mil pesos la primera cuota y la otra cuota que suman los 11.700 pesos, pero del predio todavía no se habla.

¿Alguna vez tuvieron que darle algo de sus ingresos a la policía o a funcionarios de la Ciudad?
Sofía: Yo no porque yo siempre fui medio rebelde, corajuda. La brigada, la comisaría séptima me pidió y yo me negué. No me hicieron nada porque les hice una advertencia de que iba a quejarme a asuntos internos si me hacían algo y ahí no me hicieron nada.

Muchas veces me sacaron la mercadería, muchos años. Me roban, me la sacan. Ahora, algunos compañeros están laburando de mano y le sacan la mercadería los de Espacio Público. Les pisan los pies para que no puedan corren, los corren, los rodean.

Guillermina: Entré en un acuerdo que la brigada iba a cobrarme semanal 500 pesos. Tenía que pagar 500 pesos para que me dejen vender, porque tengo que hacer estudiar a mis cuatro hijas, tenía que pagar las cuentas de mis hijas, que tenía que pagar una cosa, otra cosa y no me alcanzaba porque yo soy sola. Entonces sí o sí tenía que sobrevivir trabajando, manteniendo a mis hijas.

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